Fobias: por qué surgen y cómo eliminarlas

Las fobias son un problema psicológico que pertenece a la categoría de los trastornos de ansiedad.

La ansiedad es una emoción o respuesta natural, una herramienta evolutiva para la supervivencia. Se activa para anticipar sucesos juzgados como aversivos o imprevisibles que pueden amenazar los intereses vitales. Es un estado de amenaza más duradero y difuso que el miedo.

El miedo es la respuesta innata de alarma, un seguro de vida para evitar la amenaza a la seguridad. Es la valoración automática de peligro ante un estímulo que aparece.

Una fobia es un miedo irracional adquirido cuando evitamos los estímulos temidos. Experimentamos por ello un refuerzo negativo o la reducción del malestar que ocasiona el miedo y no damos oportunidad al organismo de aprender a afrontar este miedo.

¿Cómo aparece una fobia?

El miedo sería así la emoción que nos avisa del peligro a algo concreto, siendo la ansiedad más general y difusa, mientras que la fobia sería un problema de miedo persistente a un estímulo o situación concreta que hemos aprendido por evitar el miedo.

Los miedos básicos de la especie humana, son aquellos que amenazan nuestra vida y se pueden clasificar en:

  • Animales: provienen del temor evolutivo a los depredadores.
  • Ambiente natural: peligros de la naturaleza, fenómenos atmosféricos, terremotos, plagas, insectos, alturas, sitios oscuros y cerrados. Miedo a volar.
  • Sangre y dolor: proviene del miedo a sufrir daño y a la integridad física. Miedo a sufrir un accidente, a las inyecciones, a operaciones de cirugía.
  • Separación: proviene del miedo a quedarse solo, aislado y con menor probabilidad de sobrevivir. Miedo a las relaciones sociales o fobia social.

Lo que diferencia el miedo normal del anormal

  • Cognición disfuncional: valoración errónea de peligro.
  • Deterioro del funcionamiento cotidiano.
  • Persistencia del problema.
  • Falsa alarma.
  • Hipersensibilidad a los estímulos causantes del miedo.

¿En qué sistemas se da la respuesta de miedo?

  • Fisiológico: aceleración ritmo cardíaco. Respiración acelerada. Dolor pecho. Asfixia. Náuseas, diarrea y dolor de estómago. Temblores. Adormecimiento extremidades. Debilidad. Tensión muscular. Sequedad boca.
  • Cognitivo: miedo a la muerte, a perder el control o a volverse loco. Miedo a la evaluación de los demás. Irrealidad. Confusión. Hipervigilancia. Poca memoria. Dificultad de razonamiento.
  • Conductual: evitación señales de amenaza. Huir. Búsqueda lugar seguro. Agitación o parálisis. Dificultad para hablar. Inquietud.
  • Emocional: ansiedad o nerviosismo. Inseguridad. Incompetencia. Activación.

¿Cómo se puede eliminar?

Existen excelentes tratamientos psicológicos para las fobias. El tratamiento que ha demostrado mayor eficacia y es el recomendado por todas las organizaciones sanitarias de referencia internacional es el tratamiento psicológico cognitivo conductual. También han demostrado su eficacia las terapias estratégicas y centradas en las soluciones.

¿En qué consiste la terapia?

La eficacia de las terapias mencionadas se basa en la exposición al estímulo o situaciones temidas con el fin de que aprendamos que el miedo es irracional, que tal peligro o amenaza no existe realmente y solo es una valoración errónea que hemos realizado debido a nuestra historia de aprendizaje.

La exposición se suele hacer mediante la técnica de desensibilización sistemática, consistente en descomponer lo temido en pequeñas partes de menor a mayor miedo o ansiedad para exponernos de forma gradual primero en imaginación y posteriormente en la realidad. Se hace con la persona relajada profundamente, por lo que antes se le ha enseñado relajación de diferentes formas. Todo se realiza de forma segura, guiada y siguiendo la capacidad y ritmo de la persona.

Dependiendo de la fobia, el tratamiento puede incluir:

  • Reestructuración cognitiva para adecuar nuestro pensamiento a la realidad y modificar los sesgos de valoración de la amenaza.
  • Exposición interoceptiva para perder el miedo a nuestras sensaciones internas de activación, causa principal del ataque de pánico.
  • Hipnosis que potencia la exposición en imaginación haciendo está más viva y proporciona sugestiones de afrontamiento en la situación real que tememos. Muy útil en fobias donde la exposición es complicada, como el miedo a volar, a las alturas, a los espacios cerrados.
  • Estrategias sugestivas empleadas en terapia estratégica para desviar nuestra atención y exponernos al estímulo sin darnos cuenta.
  • Habilidades sociales para conducirnos más eficazmente y confiados en casos de fobia social.

La duración del tratamiento será diferente dependiendo de lo arraigado del problema, del tiempo que lleva y de si hay otros problemas, desde una única sesión hasta incluso veinte o treinta en casos graves de fobia social.

Resultados y recaídas

Los resultados muestran que el tratamiento soluciona el problema en el 78 % de los casos y los mejora en el 17 % restante, es decir la efectividad es del 95 %.

Las recaídas suelen improbables ya que la persona ha aprendido que lo que temía no era en realidad una amenaza si no una valoración errónea realizada por ella.

No obstante el tratamiento incluye prevención de recaídas, lo que las minimiza, y en caso de ocurrir, se puede volver a superar el pequeño bache con una o dos sesiones donde se recuerda lo aprendido y se expone a la persona al estímulo en que ha recaído.

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